No tienes la “obligación” de tener que buscar tu propósito vital… pero todos tenemos el derecho a hacerlo

En los últimos años, la idea de “encontrar tu propósito” se ha convertido en un mantra repetido en conferencias, redes sociales, libros de desarrollo personal y programas de coaching. Se nos dice que, para vivir una vida “plena”, es casi imprescindible descubrir esa gran misión personal que le dará sentido a todo.

Por mí experiencia e historia personal, sí estoy plenamente de acuerdo en que alinear tus necesidades, valores, tu compromiso y motivaciones en pos de encontrar, desarrollar y expandir ese propósito vital, no solo hacia ti, sino hacia los demás, es de las experiencias más enriquecedoras, transformadoras y vibrantes que puedan existir en el juego y la aventura del vivir. Pero, entiendo perfectamente, que el ejercer este “derecho” no es para todos y como buen derecho es algo que puede ser ejercido o no, con total libertad. No es una obligación.

De hecho, para algunas personas esta visión puede volverse una carga y ser fuente, incluso, de culpabilidad y frustración. No todos tenemos que sentir la necesidad de buscar un propósito vital y mucho menos, trascendental. Y eso está bien. Hay quienes encuentran satisfacción y sentido en el día a día, en sus relaciones personales, en su trabajo, en pequeños actos de cuidado y disfrute. Incluso, quien elije transformarse profundamente para buscar y encontrar su propósito de vida, también, debería saber poder disfrutar de lo cotidiano y valorarlo plenamente. Es más, es altamente recomendable.

Aceptar esto es liberador: no tienes que “descubrir tu propósito” para que tu vida sea valiosa. Tu vida ya lo es por el hecho de estar vivo y existir, de Ser. La plenitud puede nacer del simple hecho de estar presente, de contribuir en lo cotidiano, de aprender, crear, amar y disfrutar del momento. Esto no es excluyente, como digo, para las personas que resonamos en la búsqueda de nuestra misión de Vida, sobre todo, si está encaminada a volcarse, no solo en un beneficio propio, sino en el beneficio de muchos otros seres.

Ahora bien, también es cierto que para muchas personas entre las que me incluyo, iniciar la aventura de buscar un propósito profundo es una llamada interna que no se puede ignorar. Para quienes sentimos esa inquietud, esa necesidad de alinear su vida con sus valores más auténticos, desde la honestidad, y poner sus fortalezas y oportunidades al servicio de los demás e incluso de algo mayor, el camino de búsqueda puede ser realmente transformador.

Ese es el espíritu que deseo conferir a Horizontes por Volar: no imponer, sino acompañar desde el respeto cualquiera que sea tu objetivo o meta. No se trata de llevar a todo el mundo el mensaje de: “debes encontrar tu propósito”, sino de brindar un espacio seguro, ecológico y guiado para quienes decidan, por elección propia, emprender ese viaje de transformación auténtica que mejore su vida. Porque si bien no es obligatorio buscarlo, sí es un derecho y un privilegio hacerlo, mereciendo todo el respeto y apoyo. Y, precisamente ahí, me vas a encontrar a mí para acompañarte.

Mi instructor y mentor de vuelo, piloto de gran experiencia y profesionalidad, quien a base de su incalculable y valiosa experiencia, me transmite y comparte todo lo que sé del noble arte de volar, siempre me repite sutilmente una frase al oído: “Nelson, muchos son los llamados, pero pocos los elegidos”. Y precisamente, esta cita tiene mucho que ver con la idea de este artículo. Él se refiere al hecho de que llegar a ser un buen piloto es muy difícil, hay que pasar muchas pruebas físicas, psicológicas, exámenes teóricos, horas de vuelo, formación obligatoria constante y regular, revalidaciones, renovaciones, revisiones médicas… Sin embargo, quiero extenderlo a aquí al hecho de que todos tenemos la opción y el derecho de elegir el buscar y encontrar tu propósito o misión de Vida pero, claro está, no es algo que deba imponerse a todo el mundo. Es una opción. Desde mi perspectiva es Tu Gran Opción, pero eso no significa que tomarla te sitúe en un plano superior a los demás ni respecto al que no la toma para su vida.

En última instancia, lo importante no es si buscas o no tu propósito, sino que vivas de forma coherente contigo mismo, que haya correlación y correspondencia entre lo que piensas, dices y haces, en paz con tus decisiones y en armonía y felicidad con los demás seres, evitando infligir daño y sufrimiento en los demás.

Aprender a volar por encima de tus pensamientos
La experiencia de presentar mi proyecto "Horizontes por Volar" en la gran cita de la aeronáutica y la aviación
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